¿Es el otoño una estación para soltar?

Una reflexión desde la Medicina Tradicional China
Hay algo especial en el otoño. Y no solo me refiero a esa combinación de colores y a esas temperaturas que nos dan un respiro después del verano, por lo menos en España.
Podemos apreciar que hay menos energía yang, menos luz solar porque los días empiezan a acortarse, y la naturaleza se observa más recogida. Aquellos árboles que llevan integrado en su naturaleza perder sus hojas así lo hacen, sin resistirse a ese cambio.
En Medicina Tradicional China, cada estación tiene una energía propia, y apreciar estos cambios puede ayudarnos a entender nuestra propia naturaleza y nuestras necesidades en cada estación con menos resistencia y, quizás, siendo más permisivos y permisivas con lo que estamos sintiendo.
Yo vivo en una ciudad, y no hace falta trasladarse kilómetros a un bosque (aunque es maravilloso…) para poder observar estos ciclos. Observo los árboles de la calle, las plantas de mi casa, mi cabello, la luz que entra por mi ventana… y puedo comprender que el otoño muestra la necesidad de recoger nuestra energía y soltar aquello que no sentimos que deba estar con nosotras, quizás, si es posible, sin mucha resistencia.
El otoño y el elemento Metal
En la Medicina Tradicional China y la teoría de los Cinco Elementos, el otoño pertenece al elemento Metal, que se relaciona principalmente con el Pulmón y el Intestino Grueso, y que justamente tienen aspectos de proteger y expulsar, como la respiración o la piel. Lo cuento también en el ser humano y su relación con la naturaleza y sus ciclos.
Para mí, no se trata de hacer más, sino de realmente dejarnos sentir: posiblemente el cuerpo necesite otro ritmo y otras actividades respecto al verano. La pregunta que desde hace años me ronda la cabeza es:
¿Estoy en coherencia con mi mente y mi cuerpo? ¿Realmente permito sentir a mi cuerpo, mente y alma lo que en realidad necesitan para estar en armonía? ¿Dejo espacio para lo que me nutre ahora mismo?
Realmente, no me lo pregunto a todas horas ni todos los días… pero, sincerándome contigo, a veces el ritmo de mi vida me supera, me empiezo a notar más irritable, súper cansada… y ahí es cuando me surgen estas preguntas. En ocasiones me resulta más sencillo responderme que en otras, pero siento que es como el entrenamiento: cuanto más se practica, más sencillo va resultando.
Pulmón e Intestino Grueso: los meridianos del otoño
En Medicina Tradicional China, el Pulmón y el Intestino Grueso forman una pareja energética.
El Pulmón está relacionado con la respiración y, a través de ella, recibimos el aire y expulsamos aquello que no necesitamos. El Intestino Grueso se relaciona con la eliminación. Podríamos resumirlo de una manera muy sencilla:
- Pulmón: recibir.
- Intestino Grueso: soltar.
Y quizá incluso podemos observar en esto una pequeña enseñanza: para poder recibir algo nuevo, también necesitamos dejar espacio.
Por eso, si seguimos la enseñanza de la naturaleza, cuidar nuestra energía en esta estación puede ser prestar más atención a nuestra respiración, protegernos de los cambios de temperatura, cuidar nuestra piel y observar aquello que nuestro cuerpo nos está pidiendo.
La sequedad del otoño
Una de las características que la Medicina China relaciona con el otoño es la sequedad. Esto puede reflejarse también en nuestro cuerpo: piel más seca, labios secos, garganta sensible o sensación de sequedad en las vías respiratorias.
Es interesante prestar un poco más de atención a la hidratación, a la piel y a nuestra alimentación.
Pero, como ocurre con cualquier recomendación desde la Medicina Tradicional China, no existe una única manera de cuidar el otoño que sirva para todas las personas.
Alimentos que nos ayudan a proteger nuestra energía en otoño
El exceso de alimentos muy fríos y crudos no beneficia a nuestras digestiones, aunque sí que refrescan y apetecen más durante el verano. En otoño puede ayudarnos dar mayor protagonismo a preparaciones templadas, cocinadas y reconfortantes.
Algunos alimentos que tradicionalmente se relacionan con el otoño dentro de la dietética energética china son:
- Pera
- Calabaza
- Nabo y otras raíces
- Arroz
- Avena
- Setas
- Cebolla
- Jengibre
La idea no es llenar nuestra cocina de alimentos «de otoño» ni seguir una lista de forma estricta. La alimentación energética busca algo más sencillo: observar cómo nos sienta lo que comemos y adaptar nuestra alimentación a nuestras necesidades.
Por ejemplo, una persona con tendencia al frío puede necesitar unas recomendaciones diferentes a otra que presente signos de calor o sequedad.
Por eso, en Medicina China no hablamos tanto de alimentos buenos o malos, sino de cómo pueden relacionarse sus características con las necesidades de cada persona y de cada estación.
Pequeños gestos para cuidar nuestra energía en otoño
No hace falta cambiar nuestra vida por completo cuando llega una nueva estación. A veces son los pequeños gestos:
- Caminar más despacio: ir más lento cuando sea posible y permitirse un rato al día para caminar de manera más contemplativa y consciente con el entorno.
- Comer más cocinado: incorporar progresivamente más alimentos cocinados; sopas, cremas y guisos pueden resultar agradables cuando empiezan a bajar las temperaturas.
- Abrigarnos: especialmente cuello, garganta y zona lumbar, evitando pasar bruscamente del calor al frío. Conviene proteger las lumbares, ya que en Medicina China los riñones se consideran la madre.
- Cuidar la piel: la sequedad propia de esta época también puede invitarnos a prestar más atención a nuestra piel y a mantenerla nutrida, con cremas que sintamos que nos nutren e hidratan… y, obviamente, mantenernos hidratados por dentro.
- Soltar: y quizás, preguntarnos qué estamos manteniendo por costumbre, por miedo o simplemente porque llevamos mucho tiempo haciéndolo.
Un otoño para volver hacia dentro
La naturaleza no intenta mantenerse en verano para siempre. Cuando llega el momento, sin resistirse, los árboles van perdiendo sus hojas y comienza otro ciclo que, con el tiempo, dará lugar a otras nuevas.
Y así como nos dicen el Tao y la Medicina Tradicional China, nosotros también atravesamos ciclos: somos naturaleza, formamos parte de ella, y resistirse a ello es lo contrario a la vida.
Quizás el otoño no nos pide hacer más, sino soltar lo que ya no necesitamos.
Con cariño, Sandra.

